El valor de estas reflexiones de Einstein, cumplidos los 67 años,tiene tanto valor como el mejor tratado de economía viva . Es la tercera vez que las pongo en facebook, porque conviene, en visperas de "renovacion socialista" ( llevamos mas de 100 años con el mismo rollo, y nada se avanza) tener un referente teorico para saber por qué camino hay que ir, de una puñetera vez.
En loor de Einstein, como economista no profesional ( Leonardo da Vinci era un amateur de todo ), debo confesar que " el que vale,vale para todo " , y en cualquier cosa acaba siendo sabio ,si se lo propone y… no tiene otras cosas mas sabrosas donde pasar el tiempo….cosa presumible a esa edad tan tardía….
Una de las cosas que me enseñó la vida es que la experiencia ( actitud pasiva: ¡ malo será que no aprenda! ) , que no la experimentación ( actitud activa: ¿ qué pasa si…? ) es la madre de los burros…y un hombre con la mente abierta descubre más en un dia que miles de ellos con las mentes apagadas logran aprender en cinco años académicos.
Cuando critico a los politicos ( no todos) ,solo los que, teniendo medios materiales para estudiar, no fueron capaces de empezar o acabar una carrera, no estoy criticando directamente el alcance de sus conocimientos ( bastante limitado, por cierto) , sino dos graves realidades subyacentes :
1. Son tan cerrados de mollera que NI una carrera fueron capaces de aprobar….Destino inmediato: un Partido…y a subir ! Soltar lastre! , y se elimina a los contrarios…Los burros siempre eliminan lo que no entienden.
2.Son tan vagos que ,teniendo medios y mente , nunca tuvieron tiempo para encontrar un hueco para estudiar entre trompa y follada, melopea y lambada. Destino mediato: un partido..y a trepar. Los vagos listos no eliminan, son sabandijas.
Por qué digo entonces esto ? Sencillo….no se necesita ser un economista de salón ( “ Licenciado en CC EE por la Universidad de…) matriculado X años,leyendo, aguantando la mayor parte de las veces a profes verdaderos ladrillos, carentes de capacidad de reflexión…para que al final te den un TITULO porque “ a alguien debemos pasar “ todos los años para mantener a los profes en activo….o por aburrimiento para deshacerse de verdaderos torpones…Las ciencias sociales solo necesitan REFLEXIÓN ,ya que el objeto de estudio es lo que vivimos todos los dias, al alcance de todos los humanos.
¿ Por qué se inventó la carrera de Económicas? Es evidente que por el desconocimiento existente sobre la realidad social. Siempre es bueno que alguien se especialice en ello…
¿ Se avanzó en ello? Si nos atenemos a lo que pasó en esta crisis,nunca unos teóricos de una ciencia cometieron tantos errores de análisis y predicción,…salvo que tales errores hayan sido voluntarios ( lo creo ) , en cuyo caso mas que acusarles de burros, habría que tacharlos de hijos de puta ( no lo creo, lo afirmo ).Y, en plena crisis, esos hijos de puta vuelan como buitres mas alto que nunca,a nuestra derecha y a nuestra izquierda...
Entonces , ¿ para qué sirve llamarse economista? Pues aun no lo sé…salvo para dar un nombre cientifico a los hechos y conocimientos que toda ama de casa inteligente sabe , y con ello rodearse de una cierta aureola de importancia ( “ soy econnomista, un respeto” ) , considerando que de esta forma están capacitados para dirigir una empresa o el Estado, y posiblemente su casa o su hacienda sea una autentica ruina.Y nada más. Quod natura non dat, salmantica non praestat.
Ah, lean lo que dice Eisntein…¿ Conclusión? la mía es clara. No hay solucion a la crisis en esta sociedad, lo único que se está haciendo es prolongar la vida al difunto…¿Se trata de tener calma y esperar a que el cadaver de nuestro enemigo pase por delante de nuestra casa? Si para entonces vivimos…seguro que lo veremos.
¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí.
1. Permítasenos primero considerar la cuestión desde el
punto de vista del conocimiento científico.
Puede
parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en
ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo
circunscrito de fenómenos, para hacer la interconexión de estos fenómenos tan
claramente comprensible como sea posible.
Pero
en realidad estas diferencias metodológicas existen.
El
descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil, porque
la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores
que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha
acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia
humana -como es bien sabido- ha sido influida y limitada en gran parte por
causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por
ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su
existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y
económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron
para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un
sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la
educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución
permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir
de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento
social.
Pero
la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos
superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó "la fase depredadora" del desarrollo humano.
Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase
e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras
fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar
y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia
económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad
socialista del futuro.
Por
estas razones, no debemos sobrestimar
la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos
son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a
la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo,
que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido
gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se
sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al
que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia
personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la
amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia
de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería
protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: "¿porqué se
opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?"
Estoy
seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración
de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente
en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza
de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha
gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál
es la causa? ¿Hay una salida?
Es
fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo,
sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que
nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que
no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.
El
hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social.
1. Como
ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más
cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus
capacidades naturales.
2. Como
ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros
humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para
mejorar sus condiciones de vida.
Solamente
la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por
el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado
con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede
contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa
de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero
la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el
ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la
estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y
por su valoración de los tipos particulares de comportamiento.
El
concepto abstracto "sociedad" significa para el ser humano individual
la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y
con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar,
sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la
sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible
concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad.
Es
la "sociedad" la que provee al hombre de alimento, hogar,
herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del
contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las
realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se
ocultan detrás de la pequeña palabra "sociedad".
Es
evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un
hecho que no puede ser suprimido exactamente como en el caso de las hormigas y
de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las
abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos
hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy
susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el
regalo de la comunicación oral, ha hecho posible progresos entre los seres
humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan
en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las
realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte.
Esto
explica que, en cierto sentido, el
hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el
pensamiento consciente y los deseos.
- El
hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos
considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos
de la especie humana.
- Además,
durante su vida, adquiere una constitución
cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas
otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso
del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la
relación entre el individuo y la sociedad, como la antropología moderna nos ha
enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas,
que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente,
dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de
organización que predominan en la sociedad.
Es
en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre
pueden basar sus esperanzas: los seres
humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a
estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.
Si
nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del
hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea
posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas
condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza
biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable.
Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han
creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente
densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia
continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo
son absolutamente necesarios. Los tiempos -que, mirando hacia atrás, parecen
tan idílicos- en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser
totalmente autosuficientes, se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración
decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de
producción y consumo.
Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar
brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo.
Se refiere a la relación del individuo con la sociedad.
- El
individuo es más consciente que nunca de su dependencia de la sociedad.
- Pero
él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una
fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso
su existencia económica.
- Por
otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se
están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son
por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente.
Todos
los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están
sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio
egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple,
y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta
y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.
La anarquía económica de la sociedad capitalista tal
como existe hoy es, en mi opinión,la verdadera fuente del mal.
Vemos
ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando
incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo, no por la
fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas.
A este respecto, es importante señalar que los medios de producción -es decir,
la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo
tanto como capital adicional- puede legalmente ser, y en su mayor parte es,
propiedad privada de particulares.
En
aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré
"trabajadores" a todos los que no compartan la propiedad de los
medios de producción, aunque esto no corresponda al uso habitual del término.
Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la
fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el
trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista.
El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador
y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de
trabajo es "libre", lo que el trabajador recibe está determinado no
por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y
por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el
número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que
incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de
su producto.
El
capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia
entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento
de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes
a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo
enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad
organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque:
- los
miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos
políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los
capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al
electorado de la legislatura.
- La
consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen
suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población.
- Por
otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados
inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes
principales de información (prensa, radio, educación).
- Es
así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente
imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer
un uso inteligente de sus derechos políticos.
La
situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del
capital está así caracterizada en lo principal:
1. primero,
los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios
disponen de ellos como lo consideran oportuno;
2. en
segundo lugar, el contrato de trabajo es libre.
Por
supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En
particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas
largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de
"contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores.
Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo
"puro".
a. La
producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso.
b. No
está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan
encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados". El
trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que
parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la
producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una
gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en
vez de facilitar la carga del trabajo para todos.
c.
La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre
capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la
utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas.
d. La
competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése
amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.
Considero esta mutilación de los individuos el peor mal
del capitalismo. Nuestro sistema educativo
entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al
estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación
para su carrera futura.
Estoy
convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía
socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas
sociales.
En
una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y
utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la
producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a
realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a
cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias
capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad
para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito
que se da en nuestra sociedad actual.
Sin embargo, es necesario recordar que una economía
planificada no es todavía socialismo.
Una
economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del
individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas
sociopolíticos extremadamente difíciles:
¿cómo es posible, con una centralización de
gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia
llegue a ser todopoderosa y arrogante?
¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo
y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?
Albert
Einstein
En
Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.


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